Durante años, el influencer marketing se estructuró bajo una lógica cuantitativa: alcance masivo, volumen de seguidores y campañas puntuales orientadas a maximizar visibilidad.
El éxito se medía en impresiones, tráfico y, en el mejor de los casos, conversiones atribuidas.
Sin embargo, ese modelo empieza a mostrar señales de desgaste. La saturación publicitaria, la pérdida de credibilidad de ciertos perfiles y la sofisticación de las audiencias han desplazado el foco.
Hoy no se buscan amplificadores. Se buscan prescriptores culturales. Entramos en la era de los tastemakers y de la infraestructura de creadores.
TABLA DE CONTENIDOS
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Qué son los tastemakers y por qué están sustituyendo al influencer tradicional
- Infraestructura de creadores: del campaign-based al modelo de red
- Implicaciones estratégicas para equipos de marketing y negocio
- Evolución del modelo mental de influencia
Qué son los tastemakers y por qué están sustituyendo al influencer tradicional
El influencer tradicional se definía por su capacidad de impactar a grandes audiencias. El tastemaker, en cambio, se define por su capacidad de:
- Curar tendencias.
- Interpretar códigos culturales.
- Validar productos dentro de una comunidad específica.
- Construir criterio.
No necesariamente tiene millones de seguidores. Tiene autoridad contextual.
Desde una perspectiva de estrategia de marketing digital, esto implica un cambio relevante:
- De volumen a relevancia.
- De alcance a afinidad.
- De exposición a credibilidad.
Las búsquedas relacionadas con “micro influencers efectivos”, “cómo elegir creadores para mi marca” o “estrategia con tastemakers” reflejan esta evolución.
El valor ya no está en la magnitud de la audiencia, sino en la calidad de la relación con esa audiencia.

Infraestructura de creadores: del campaign-based al modelo de red
Otro cambio estructural es el paso de campañas aisladas a construcción de redes de creadores. Tradicionalmente, el influencer marketing funcionaba así: selección puntual, brief cerrado, publicación, medición de resultados y fin de la relación.
Hoy, las marcas más avanzadas están desarrollando lo que puede definirse como infraestructura de creadores. Esto implica relaciones a largo plazo, integración del creador en el ecosistema narrativo de la marca, co-creación estratégica y participación recurrente en lanzamientos y conversaciones. En lugar de tratar al creador como proveedor externo, se le integra como extensión del equipo de marketing.
Desde el punto de vista operativo y SEO, esta evolución está alineada con búsquedas como:
- “cómo construir una red de creadores para mi marca”
- “estrategia de creator economy a largo plazo”
- “programa de embajadores digitales”
La infraestructura de creadores convierte la influencia en sistema, no en acción puntual.
Creator economy y ventaja competitiva sostenible
La profesionalización de la creator economy ha elevado el estándar. Los creadores ya no son solo perfiles con audiencia. Son:
- Productores.
- Analistas de datos.
- Expertos en narrativa.
- Gestores de comunidad.
Para las marcas, esto implica repensar la estructura interna. Ya no se trata solo de contratar influencia. Se trata de diseñar un modelo de colaboración sostenible que incluya:
- Frameworks de contenidos compartidos.
- Calendarios integrados.
- Métricas comunes.
- Acceso a datos.
Las marcas que operan bajo una lógica de infraestructura obtienen mayor coherencia narrativa, eficiencia creativa, credibilidad sostenida y posicionamiento en búsquedas relacionadas con su categoría.
Employee advocacy: la confianza nace desde dentro
En paralelo al auge de tastemakers externos, emerge con fuerza el employee advocacy. Ver a empleados reales contando:
- Su día a día en almacén.
- El proceso de diseño de un producto.
- Cómo gestionan atención al cliente.
- Retos internos y aprendizajes.
genera niveles de confianza superiores a muchas campañas tradicionales.
¿Por qué? Porque el empleado representa autenticidad no guionizada.
Desde una perspectiva de marketing estratégico, el employee advocacy contribuye a:
- Humanizar la marca.
- Aumentar la credibilidad.
- Reducir la distancia corporativa.
- Fortalecer la cultura interna.
Además, responde a búsquedas cada vez más frecuentes relacionadas con:
- “employee advocacy en redes sociales”
- “cómo activar empleados como embajadores”
- “estrategia de marca empleadora en TikTok”
- “contenidos auténticos para empresas”
El contenido generado por empleados no compite por espectacularidad, compite por veracidad.
Implicaciones estratégicas para equipos de marketing y negocio
Adaptarse a la era de los tastemakers exige revisar varios supuestos.
1. Redefinir criterios de selección de creadores
Más allá de seguidores, deben evaluarse: afinidad cultural, calidad narrativa, capacidad de generar conversación y nivel de confianza dentro de su nicho.
2. Diseñar contratos relacionales, no transaccionales
La infraestructura de creadores requiere colaboraciones recurrentes, espacios de co-creación y participación en decisiones estratégicas.
3. Integrar employee advocacy como parte del plan de contenidos
No como acción aislada, sino como línea editorial estable, herramienta de employer branding, y palanca de confianza corporativa.
Esto implica coordinación entre marketing, comunicación interna y recursos humanos.

Evolución del modelo mental de influencia
La transición de influencer a tastemaker refleja una transformación más profunda.
- La autoridad ya no se compra, se comparte: La credibilidad surge de la coherencia y del conocimiento contextual.
- La influencia es infraestructura, no campaña: Las relaciones sostenidas generan mayor impacto que las acciones puntuales.
- La autenticidad interna compite con la validación externa: Un empleado creíble puede generar más confianza que un macro influencer.
En un entorno donde el usuario analiza y contrasta, la recomendación percibida como genuina tiene más peso que el mensaje publicitario tradicional.
Conclusión: construir sistemas de influencia, no acciones aisladas
El influencer marketing no está desapareciendo. Está evolucionando. La ventaja competitiva no estará en contratar al perfil con mayor alcance, sino en:
- Identificar tastemakers estratégicos.
- Construir redes de creadores coherentes.
- Integrar employee advocacy en la narrativa de marca.
- Diseñar una infraestructura de influencia sostenible.
En un entorno digital donde la confianza es escasa y la audiencia es crítica, las marcas no pueden limitarse a amplificar mensajes.
Deben convertirse en nodos dentro de ecosistemas de credibilidad. La pregunta ya no es cuántas personas te ven. Es quién valida tu presencia y desde qué lugar cultural lo hace.

